Sólo llevamos tres días, y no del todo completos, y ya planea en el ambiente la angustia del estudio. 

Ayer ya tuvimos overbooking en las aulas después de comer, y el problema se puso de manifiesto incluso en los mensajes del buzón de la velada como sugerencia para que hubiera a partir de hoy un horario y planificación de uso de las aulas para estudio a horas en las que no hay clase.

Así que, después de reunir al “Consejo de la Sexta Generación”, se ha resuelto la reserva y adjudicación de espacios disponibles para estudio individual de 15:00 hasta 17:00, justo cuando comienza la merienda.

Como las matemáticas son infalibles, hacemos los cálculos: tenemos 12 aulas disponibles a razón de ½ hora cada una por 4 franjas en las dos horas que se pueden usar. Total: pueden estudiar 48 alumnos al día.

A alguno le puede parecer que es imposible que, después de la paliza de la mañana y la previsión de la orquesta por la tarde, no habría problema de espacio, pero, aunque parezca increíble, seguimos escasos, por lo que en algún caso se ha pasado al estudio por parejas, a la utilización de jardín, comedor, sala de juegos e incluso algún cuarto de baño para repasar pasajes o perfeccionar alguna partitura.

Ante la falta de medios el ingenio se agudiza y estoy convencida que nos seguirán sorprendiendo con nuevas localizaciones donde continuar “sonando”.

Buenas noches.